¿Señora?…¡No, señorita!

Le habrá sucedido que se dirige a una dama aseverando “señora” y de inmediato ésta hace la inelegante, enfática y trillada enmienda “señorita”. Estas frecuentes reacciones altisonantes pueden confundir e incluso crear un sentimiento de culpa. En seguida, quiero ofrecer mis aportes y reflexiones.