LLORAR ES POSITIVO

¿Porque lloramos? o ¿Porque no lloramos? ¿Cuáles son las razones o motivos por lo que lo hacemos? ¿Hay otras razones? ¿Llorar es un medio de comunicación? ¿Qué comunicamos cuando lloramos? ¿Que beneficios tiene el llorar? ¿Cuántas clases de lágrimas hay? ¿Está perjudicando tu salud psicológica? ¿Cuándo fue la última vez que lloraste? ¿Cuándo llorar es malo? ¿Haces daño a tus amigos, familia o pareja por llorar siempre o por no hacerlo? ¿No tienes otra forma de expresar tus emociones?

Al término de este artículo podríamos decir que el llorar es toda una ciencia que explicaría por ejemplo porque algunas personas son más propensas a llorar. Eso si de antemano dejar claro que el llorar más que otras puede depender de dos rasgos de la personalidad de forma concreta: por empatía o por neuroticismo.

Acerca de esto último, si te percatas de que lloras o tienes el impulso de llorar sobre una base casi constantemente recurrente o frecuente y si va asociado a dificultades para dormir, si notas que estás habitualmente cansado y con pocas ganas de hacer planes, si estás más irritable y nervioso o notas que ha disminuido tu rendimiento académico o laboral, puede que estemos ante una alerta de algún problema emocional que hace recomendable la ayuda profesional. Episodios crónicos de llorar pueden ser signos de depresión y ansiedad que pueden surgir de una serie de circunstancias. Condiciones que afectan a millones de personas en todo el mundo y pueden conducir a auto-daño, daño o incluso en el pero de los casos al suicidio de no abordar el tema. Pedir ayuda o no, esa es la cuestión, por norma recomiendo que cualquier cosa que nos hace sentir “mal realmente” es y debe ser objeto de consulta. Por ejemplo si tienes miedo a volar en avión no te perjudicará en tu día a día pero el sentir celos, tener baja autoestima o no poder llorar afecta tanto por lo que acudir a un especialista es lo indicado si o sí.

El llorar no es patético ni una muestra de inmadurez o falta de control o debilidad necesariamente. Puede ser todo un signo de fortaleza emocional. El llorar dice mucho de nosotros, nos permite saber cuales son nuestras vulnerabilidades o debilidades, cuánto o cuando necesitamos más de otros, que nos daña más o que menos. Por lo que indagar en nosotros mediante el llorar lo convierte en un método de auto exploración muy personal. Llorar es bueno para la salud, reprimirnos es bloquear esa limpieza emocional que tanto necesitamos. Expresemos lo que sentimos sin temores ni vergüenzas, más importante es liberarnos de nuestros dolores, angustias o alegrías. Las lágrimas que no se lloran son dañinas, por lo tanto aveces llorar es necesario para ser felices y porque mejora nuestro estado de ánimo.

Desahogarnos frente a situaciones complicadas es lo indicado y si tenemos a alguien que nos transmita confianza y si sentimos esa necesidad de llorar, hacerlo. Lo peor es guardar aquello que nos carcome o nos va rompiendo por dentro como lo hace la gente que se lo excusándose con frases como: “es que no quiero preocupar a nadie”, “mis problemas son míos y solo míos y nadie tiene que cargar con ellos”, “esto es cosa mía, ya lo solucionaré”, “no voy a llorar, soy fuerte y puedo con esto” Pues fijate que nó es así. Porque lo que no liberas se guarda y se acumula hasta que ya no puedas acumular más y explotarás cuando menos se espere y de una forma incontrolable por lo tanto no enfrentar los sentimientos negativos te puede conducir por un camino oscuro o a cualquier tipo de comportamiento compulsivo malsano.

Ahora bien, hay situaciones a las que llamamos bloqueos emocionales, que además de contener el llanto, se contiene mucha rabia lo cual puede generar estados de ansiedad. Que sin duda se EVITARIA “desahogándonos en el momento en que uno se empieza a sentir mal” por lo que es importante el aprender a enfrentarnos a las situaciones aunque nos duelan y es que ser fuerte no es suprimir las lágrima y actuar como si nada cual máquina sin emociones, ser fuerte señores y señoras es saber enfrentarse a lo que la vida nos depara y si crees que llorar te hará sentir mejor, adelante que será un gran aliviador pero no un solucionador de tus problemas reales (OJO).

Desde que llegamos al mundo lo primero que se espera de nosotros recién nacidos es que “lloremos”, ya que ese mecanismo es considerado como toda una señal de que todo esta bien, por lo pronto. Y es que el llorar el algo natural, fisiológico ( funciones y mecanismos que se suceden en los seres vivos). Llorar cuando estamos tristes suele ser lo más común y aveces inevitable o cuando nos pican los ojos o a otros cuando tienen gripe o cuando nos golpeamos la nariz o picamos una cebolla o tenemos sueño..etc.

Son muchos los motivos o razones por los que lloramos: desequilibrios hormonales, enojo, pérdida, soledad, estrés y bajo nivel de azúcar en la sangre entre otras…. Aveces por trivialidades como ver una película triste o una canción nostálgica, y otras sin saber porque. La parte importante de esto es que estás reconociendo tus emociones y enfrentándolas de frente.

Antes de romper a llorar, se da un aumento de la frecuencia cardíaca, experimentamos una mayor tensión muscular y una mayor intensidad de la emoción subyacente, ya sea positiva o negativa, tras el llanto el pulso se normaliza y se relentiza nuestra respiración, lo que provoca un efecto relajante.

Parte del llorar es la intervención de las “lágrimas”, aquellas que nos ruedan por las mejillas y terminan quien sabe donde si no las detenemos con un pañuelo o nuestras propias manitas. Y esas lágrimas que nos suceden son de tres tipos: las fisiológicas, las emocionales o psicológicas y las basales.

Las lágrimas fisiológicas, se dividen en dos grupos. Tenemos las lágrimas reflejas que son las que protegen nuestro sistema visual de ataques externos como gases, sustancias tóxicas o irritantes o cuando pelamos cebollas. Contienen una gran cantidad de anticuerpos para proteger nuestros ojos de las bacterias y las lágrimas lubricantes que se originan en la córnea y sirven para limpiar y proteger nuestros ojos de agentes medioambientales externos (polvo, bacterias entre otras..) porque liberan una enzima llamada lisozima que desempeña la función esencial de actúar de barrera bacteriostática, alterando y deshaciendo las paredes de las bacterias por lo tanto a nivel físico, esto supone una manera muy eficaz y natural de combatir estos organismos y otras sustancias, asi como a vencer la resistencia que han desarrollado las bacterias a los antibióticos, manteniendo los ojos limpios. Así mismo se sabe que por día producimos una cantidad de lágrimas fisiológicas (lubricantes) de aproximadamente 1 milímetro.

Las lágrimas emocionales, son las que aparecen tras una fuerte emoción (sea cual fuere según la persona) en donde el hipotálamo ( una de las estructuras cerebrales con un papel muy importante en la regulación de los estados de ánimo, temperatura corporal, del sueño, de los impulsos sexuales y del hambre y la sed) interviene en la interpretación emocional por lo tanto decide y es quien envía las órdenes a los órganos oculares para la fabricación de lágrimas. Estas lágrimas liberan dos sustancias esenciales para que nos sintamos bien: oxitocina y endorfinas, que nos alivian de nuestro malestar tanto físico como emocional generando en nosotros una sensación placentera y de profundo bienestar y suele darse por ejemplo que después de llorar, soltemos una carcajada o sonreímos o sintamos una enorme relajación. La repercusión positiva en el humor, sus efectos relajantes y su alivio del dolor contribuyen a que se duerman más fácilmente.

Las lágrimas basales, son aquellas principalmente proteicas y permiten mantener nuestros ojos húmedos tras cada parpadeo. 

Se sabe que los hombres por termino medio lloran derramando lágrimas una vez cada mes mientras que las mujeres al menos 5 veces más, diferencia esta en las variaciones hormonales durante la menstruación. 

Es de lo más común es que ante una situación “dolorosa” se segreguen lágrimas y estas al parecer tienen una función analgésica y paliativa del dolor ya que unos estudios revelan que estas lágrimas “emocionales o psicológicas” derramadas ante este tipo de situaciones dramáticas propias o ajenas arrastran consigo expulsando fuera del cuerpo una buena dosis de cloruro de potasio, manganeso ( mineral muy relacionado con estados de ansiedad, nerviosismo o agresividad), endorfinas y noradrenalina (sustancias que segregamos en cantidades más abundantes ante situaciones de estrés o peligro). Prolactina, adenocorticotropina y leucina-encefalina (un analgésico natural). A su vez, se sabe que cuando lloramos nuestro cerebro “desgasta” gran cantidad de glucosa por lo que cuando dejamos ya de llorar nos sentimos como relajados o cansados, liberando emociones y desahogo, que favorece al descanso de nuestro organismo en situaciones de estrés porque también nos permite cambiar y reducir una condición subyacente mucho más profunda: los episodios de angustia. y el hecho en sí de llorar, nos hace que nos auto exploremos y nos permite cubrir la necesidad de escucharnos y cuidarnos por unos instantes, dejando de lado lo externo del día a día. En otras palabras tienen un efecto directo y participan en nuestro auto cuidado, porque el llanto en sí activa el sistema nervioso parasimpático encargado de mantener o propiciar la relajación o el descanso al cuerpo tras un esfuerzo. A su vez, la activación de este sistema nervioso parasimpático, desencadena una serie de reacciones en nuestro cuerpo por las que puede actuar sobre el nivel de estrés y participar en la regulación metabólica, contrarrestando la activación del sistema nervioso simpático, el que nos mantiene alerta y en on es decir: activos. sustancias que segregamos en cantidades más abundantes ante situaciones de estrés o peligro. Es de lo más común es que ante una situación “dolorosa” se segreguen lágrimas y estas al parecer tienen una función analgésica y paliativa del dolor ya que unos estudios revelan que estas lágrimas “emocionales o psicológicas” derramadas ante este tipo de situaciones dramáticas propias o ajenas arrastran consigo expulsando fuera del cuerpo una buena dosis de cloruro de potasio, manganeso ( mineral muy relacionado con estados de ansiedad, nerviosismo o agresividad), endorfinas y noradrenalina (, , prolactina, adenocorticotropina y leucina-encefalina (un analgésico natural). A su vez, se sabe que cuando lloramos nuestro cerebro “desgasta” gran cantidad de glucosa por lo que cuando dejamos ya de llorar nos sentimos como relajados o cansados, liberando emociones y desahogo, que favorece al descanso de nuestro organismo en situaciones de estrés porque también nos permite cambiar y reducir una condición subyacente mucho más profunda: los episodios de angustia. y el hecho en sí de llorar, nos hace que nos auto exploremos y nos permite cubrir la necesidad de escucharnos y cuidarnos por unos instantes, dejando de lado lo externo del día a día. En otras palabras tienen un efecto directo y participan en nuestro auto cuidado, porque el llanto en sí activa el sistema nervioso parasimpático encargado de mantener o propiciar la relajación o el descanso al cuerpo tras un esfuerzo. A su vez, la activación de este sistema nervioso parasimpático, desencadena una serie de reacciones en nuestro cuerpo por las que puede actuar sobre el nivel de estrés y participar en la regulación metabólica, contrarrestando la activación del sistema nervioso simpático, el que nos mantiene alerta y en on es decir: activos.

Llorar por otro lado, cuenta con una función social adaptativa importante, porque normalmente cuando vemos llorar a alguien sabemos o sentimos que necesita ayuda o un trato diferente al habitual (empatizamos) provocando que nos acerquemos e interaccionemos con unas palabras o un abrazo, su llanto nos atrae y además ¿cuántas veces se nos ha escapado una lágrima por contagio social o situaciones ajenas a nosotros?. Otro beneficio de las lágrimas es que nos ayudan a obtener consuelo y apoyo de las personas de alrededor. Esto responde a un comportamiento elemental de apego y desde esta perspectiva, llorar es una especie de beneficio social o interpersonal. Como se ha mencionado en la introducción, el llanto puede suponer una forma de comunicación. Sin embargo, no siempre es necesario ver a alguien llorar, también sabemos cuándo alguien ha llorado. Así pues, nos sirve para comunicar a otra persona nuestro estado emocional.

Así mismo debo añadir que unos estudios fueron concluyentes en cuanto al llorar públicamente porque logra incomodar a mucha gente. Sin embargo e igualmente el llorar delante de otros muchos, demuestra que colocas tus sentimientos por encima de las expectativas sociales de los que te rodean, toda una hazaña que no se logra dar en todos, por lo que muchos se quedarán en solo poder desear.

Si sumamos a la función biológica con la intrapersonal y la relacional, “el derramar lágrimas después” por ej.: después de una pérdida nos ayudará a atravesar dicha emoción mucho mejor.

También debemos recalcar que también solemos llorar cuando estamos contentos y esto se debe a que nuestro cuerpo ante una emoción de ese tipo lo puede interpretar como “excesiva” y para nuestro sistema emocional como una pérdida de control y en tales circunstancias el llorar nos ayuda a restaurar el equilibrio emocional.

Debo aclarar que existen personas que no pueden llorar por más tristes que estén, en algunos casos porque pueden estar afectadas con el síndrome de Sjören, (trastorno autoinmunitario en el cual se destruyen las glándulas que producen las lágrimas y la saliva, causando resequedad en ojos y boca) por lo que la sequedad lacrimal es permanente y en otros casos porque tienen problemas para llorar de orden psicológico y esto va acompañado de la incapacidad de sentir tristeza. En muchas ocasiones este desorden tienen que ver con una mala experiencia de gestión emocional en un determinado momento (depresión severa o tener una persona cercana que la padezca) por lo que se desencadena un miedo irracional al llanto. Otras cosas que suelen influir para no llorar o tener tristeza son algunas normas sociales que se dan en determinadas culturas que lo ven como “que está mal visto”, y atañe a ambos sexos o en los hombres al inculcarles aquello de “los hombres no lloran”. LLorar es alto NATURAL E INNATO por lo que es importante “no reprimirlo” o de ser posible “reaprender a llorar” por las ventajas que tiene para nuestra salud emocional.

Por lo que vemos que el llorar nos permite manifestar el cómo nos sentimos en cada momento, es una forma de comunicación. Y esos sentimientos no tienen por qué ser negativos ya que llorar es natural, conveniente y más usual de lo que uno cree. No por soltar un par de lágrimas se es menos fuerte o inestable psicológicamente así como todo lo contrario en ambos casos. Pero el hecho en sí es que llorar tiene muchos beneficios, a continuación os contamos los más importantes!

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