LA ENVIDIA (Parte II)

En la actualidad, pareciera que el ser humano tiene un chip biológico que produce sentimientos de envidia en determinadas situaciones.. Se trata de una pasión cobarde y vergonzosa que nadie se atreve nunca a admitir, y que podemos apreciar no solo ahora en nuestras vidas sino a través de la historia que en muchos casos estimulo a muchas de las creaciones del ser humano. Así mismo en la historia hemos visto grandes rivalidades y muchas de ellas que acabarón de forma fatal.

Y es que la envidia azuza nuestra motivación, se envidia aquello que se desea conseguir pero que no estamos seguros de tener medios para lograr. Uno de los rasgos más comunes entre las personas que sufren de envidia o las más propensas a sufrir de envidia tenemos que estas tienen un autoestima malo así como una marcada inseguridad en su imagen personal. Además que la envidia no siempre como hemos visto a lo largo de la historia y en la vida misma alienta el desarrollo propio sino más bien es un cuchillo que se lanza sobre los demás que al final acabará hiriendo a uno mismo. El problema que se suscita frente a este problema es que es difícil de distinguir aveces de los que es una competitividad sana de la que apuesta por el mal ajeno. Sentimiento que como dijimos al inicio de este artículo esta tan presente en el ser humano cual chip biológico pareciera.

EL envidioso goza con el sufrimiento del envidiado, y se demuestra a través de la historia desde los crímenes cometidos, hasta las humillaciones como por ejemplo también se ha podido apreciar que el éxito hace que mucha gente te odie, por lo que sería maravilloso disfrutarlo sin ver la envidia en los que están a tu alrededor, y aunque se niegue que ver caer a los que destacan da placer esto es realmente toda una realidad tendenciosa en que se desea tanto que la persona que destaque se caiga.

La envidia en la red por ejemplo pone de manifiesto, que ciertas actitudes de autopromoción y postureo, que antes resultaban impúdicas, ahora estén bien vistas, haciendo de cada momento importante que los demás sientan que han alcanzado menos éxito que nosotros, y que inclusive se trata de una buena estrategia social. Hacerse un selfie de la forma más atractiva o en la situación más favorable y colgar luego la imagen en las redes es muy adaptativo para el propio individuo. Para los envidiosos que lo observan no es asi, ya que una de cada tres personas se siente más insatisfecha tras visitar las redes sociales porque ve acrecentada su envidia. Inflar nuestra autoimagen, ponerle photoshop etc resulta positivo para el individuo, aunque no lo sea para la sociedad.

El fenómeno de la envidia es muy eficaz en el sentido de que la envidia sirve para acentuar la atención social porque nos fijamos más en las estrategias competitivas ajenas cuando se sufre de envidia y esto permite aprender más de la competencia.

Entre los muchos motivos por los que se puede sufrir de envida encontramos:

  • Haber vivido en un medio familiar, sobre todo en la infancia y adolescencia temprana, en donde constantemente te comparaban con personas que la gente suponía o decía que eran mejores que tú.
  • No te enseñaron a manejar y comprender los celos infantiles que son normales durante la niñez.
  • No haber sido valorado y reforzado por tus conductas y actitudes.
  • Haber crecido o vivir bajo demandas excesivas, perfeccionistas e inalcanzables y haberlas hecho propias al crecer.
  • No conocerte a ti mismo y, por lo tanto, no reconocer tus cualidades y aspectos positivos.
  • Falta de amor y atención, sobre todo en la niñez y adolescencia.
  • No saber perdonarte por tus fallas.
  • Por crecer en un ambiente en donde tenías o tienes mucho contacto con personas envidiosas y es lo que has aprendido.

Las consecuencias de ser envidiosos, es la tendencia a ser amargados, descontentos e incluso, infelices. Nuestra autoestima disminuye, aún más, si la gente percibe nuestros sentimientos o nuestras críticas constantes, pueden alejarse de nosotros y vivimos tan pendiente de la gente, que perdemos el tiempo y la energía que podríamos aprovechar para mejorar nuestra vida y/o lograr nuestras metas. Suele suceder que con frecuencia, tratamos de impedir, de manera asolapada que otras personas obtengan aquello que desean, lo que nos puede generar grandes problemas. Y aún cuando logramos cosas, no las disfrutamos porque siempre nos comparamos con quienes consideramos que están mejor y acabamos sintiéndonos víctimas, tomando una actitud pasiva ante la vida y molesta para la gente a nuestro alrededor. Por eso es importante aprender a vencer la envidia, que sigue siendo un sentimiento intenso y es hora de reconocerla como parte de nuestra vida. Además que los jóvenes son más propensos a esta. Entre los tipos de personas envidiosas nos encontramos con:

La Sarcástica, la más común de todas en la que se define a esta persona como algo burlona, suele decir una cosas para dar a entender otra opuesta o diferente y suele estar combinada con un mensaje agresivo y otro amable como por ejemplo: eso que llevas te sienta bien pero se te vería mejor si no hubieras engordado.

Las que dicen las cosas de frente, como sin pensar.. señal característica del envidioso en donde su supuesta sinceridad se convierte en agresión y grosería constante. También suele hacer críticas fuertes sin reparos como si tuvieran todo el derecho de hacerlas.

Los Dulcemente sádicos, es decir son muy amables atentos pero siempre terminan haciendo algo que entorpezca tus planes para el logro de tus metas y en su defensa dicen que no fue su intención.

Mezquina solidaridad, manifestación de envidia muy frecuente como dañina. Con su clásico solo quiero ayudarte o cuenta conmigo en lo que sea y es que realmente son persona muy entrometidas que buscan conocer tus intimidades o asuntos personales de los demás.. estar alli y luego con la información que consiguen según el momento consiguen arman enredos confusión, siempre están pendientes de lo que pasa o deja de pasar para armar conjeturas.. dando consejos que nadie les pide.

El que siempre se para comparando, propio de los egoístas y egocéntricos. Siempre están comparándose con los demás porque necesitan encontrar una manera de ganar en las comparaciones que plantean, es más hasta suelen buscan siempre la aprobación, mostrando lo mejor que tienen con el fin de ganar porque necesitan superar a todos el mundo por contraste. Son incapaces de ser objetivos porque miran a través de los demás. Ya que los logros y satisfacciones ajenos les recuerda sus vacíos, no deja de sufrir por eso, agudizando más sus frustraciones.

Sin embargo si sientes que eres envidioso o si la permites no te sientas mal solo debes aceptar que tienes un problema como cualquier ser humano y a trabajar sobre el para solucionarlo evitando el compararte porque cada uno es único por lo que si eres envidioso, analiza que situaciones sentimiento o pensamientos están detrás de la envidia y trabaja en ellos, lo importante es siempre trabajar la causa no el síntoma. Y entre otras cosas sería bueno que aprendieras independientemente de valorar a los demás aprender a desarrollar ciertas habilidades psicológicas capaces de aliviar los malos sentimientos y sensaciones que genera la envidia y hacer que juegue a tu favor y esto lo puedes conseguir:

  • Aceptando lo que eres, ya que nos puede ayudar a comprender lo que deseamos de los demás.  Y si se es consecuente con ella, puede convertirse en un motor de vida, ya que nos puede ayudar a plantearnos retos personales para emular lo que alguien tiene o hace, para conseguir lo que alguien ha logrado.
  • Evitar la comparación, porque el hacerlo hace que uno termine cayendo en el victimismo y la queja constante porque solo ves lo que no tienes sin responsabilizarte de lo que te sucede ni de las relaciones que mantienes por lo que se tiende a culpar a los demás, teniendo en cuenta que la base del conflicto de los envidiosos radica en su baja autoestima logran o hacen que todo el tiempo se vean como perdedoras, creyendo que no recibieron lo que necesitaban cuando eran pequeñas y que el mundo se lo debe porque los demás si lo tienen. Por lo que para no caer en esto valdría utilizar la comparación en sentido inverso es decir compararse con aquellos que han sido menos afortunados en la vida.
  • Más allá del quejarse que es automático en el envidioso y nos hace perder energía deberiamos no desanimarnos y gestionar cambios en nosotros mismos.
  • Siempre se esta pendiente de lo que tiene el otro que es lo que nos falta por lo que aqui deberíamos valorar lo que ya tenemos y no mirar todo el tiempo lo que nos falta a todo nivel.

El primer paso para sanarse la envidia sería mirarse a uno mismo y valorar lo que uno ya tiene. Aquí recomiendo hacer una lista de todo lo bueno que poseemos, capacidades que tenemos y lo que nos permiten hacer y luego considerar en otro lista si hay algo más que necesitemos. Este cambio nos puede ayudar a responsabilizarnos y pasar a la acción. Así mismo estar dispuesto a esforzarnos por lograr lo que anhelamos de los demás es decir ir por el proceso y no solo mirar el resultado.

Así mismo hay que agradecer cada día, empezando por las cosas sencillas y que te causan satisfacción… pero no lo hagas de forma obligada siempre en vez de quejarse, porque es la forma de conectar con lo que hay y para ello también te recomiendo hacerlo en una lista. Ponerlo en práctica hará que veas con otra perspectiva todo y a ti mismo.

“La envidia se cura dándose cuenta de que lo que poseen los demás no da la felicidad..”.

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