LAS COSAS NO SIEMPRE SON COMO UNO DESEA: ¿QUE HACER? (PARTE II)

Continuando con este artículo de gran interés para nuestro desarrollo en pos de la excelencia en todos los ámbitos de nuestra vida y ser felices tenemos:

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LA HUMILDAD tiene no sólo una modesta aunque sólida conciencia de sus propios méritos, sino también de sus limitaciones. Recomiendo abandonar aquellas ideas de que “no te queda nada por aprender”.  Los que de alguna manera impartimos y nos brindamos en enseñar capacitar o entrenar sabemos que NUNCA SE NOS ACABA EL CAMINO DEL APRENDIZAJE. La humildad es una la lección que más duele, pues asociada a ella aparece siempre algún tipo de pérdida. La humildad no debe saber despreciar la paciencia ni la cortesía porque engendra arrogancia. Podemos y debemos estar orgullosos de lo que somos y de lo que conseguimos, sin alimentar secretos pensamientos de arrogancia y presunción.

LA SOLIDARIDAD Es la adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles. .Es uno de los valores humanos por excelencia, del que se espera cuando un otro significativo requiere de nuestros buenos sentimientos para salir adelante. En estos términos, la solidaridad se define como la colaboración mutua en la personas, como aquel sentimiento que mantiene a las personas unidas en todo momento, sobretodo cuando se vivencian experiencias difíciles de las que no resulta fácil salir.

LA PRUDENCIA es una virtud la cual nos ayuda a actuar frente a las situaciones diarias de la vida, con mayor conciencia. Gracias a ella, nuestra personalidad concordará con alguien decisivo, emprender, comprensivo y conservador. Es decir, la prudencia pasa inadvertida ante nuestros ojos, ya que es muy discreta. Tal es así, que las personas que viven esta virtud, son aquellas que toman las decisiones acertadas en el momento y lugar adecuado; lo que se proponen lo logran con éxito,  en las situaciones más difíciles demuestran calma y serenidad, entre otras cuestiones. Cabe destacar en la PRUDENCIA la oportunidad de reflexión y razonamiento de los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones en la misma.  Las consecuencias de ser imprudentes, se presentan en todos los niveles de nuestra vida; es decir, en lo personal y colectivo por lo que es necesario saber que todas nuestras acciones deben estar destinadas a proteger la integridad de los demás sujetos como primer medida y como símbolo de respeto hacia la humanidad ya que el simple hecho de lástimar a los demás, de tener preocupaciones, no poder comprender los errores de los demás, imposibilitar la vida de los demás o ser antipáticos; son motivos comunes en donde deberíamos centrar nuestras fuerzas, para luchar y tratar cada día de ser un poquitos más prudentes. Te recomiendo detenerte a pensar y apreciar las cosas en su justa medida. Luego observarás que todos hacemos más grandes los problemas de los que verdaderamente son, y actuamos y por ende decimos, cosas que por lo general luego terminamos arrepentidos. Por otro lado no debemos aparentar ser prudentes ya que sólo demostramos que actuamos de manera no adecuada, no debemos decidir y comprometernos, por el simple temor que poseemos, junto a la pereza y las razones que creemos son valederas. Seamos sinceros con nosotros mismos y reconozcamos que hay algo que no nos gusta o nos incomoda en determinadas circunstancias.  La inconsciencia en nuestros deberes y en el actuar cotidiano, reflejan  la falta de prudencia en nuestras vidas.

EL DESPRENDIMIENTO consiste en utilizar correctamente nuestros bienes y recursos evitando apegarse a ellos, los cuales muchas veces pueden llegar a estar al servicio de los demás. El desprendimiento definitivamente, nos educará para no girar en torno de las cosas materiales y pongamos el corazón en las personas.  Aqui debemos superar el egoísmo e indiferencia al que acostumbramos a dejarlos como parte de nuestro ser. reconociendo que todos tenemos necesidades y en algunos casos, carencias. Lo bueno es dejar de lado, todo lo que nos hace ser indiferentes, para colaborar en el bienestar de los demás.  La importancia que le cedemos a las cosas, el uso que hacemos de ella y la intención que tenemos para ponerlas al servicio de los demás, son algunos aspectos que hacen al valor del desprendimiento.  Debemos tener en cuenta, que el cuidar de nuestras cosas y el buen uso que hacemos de ellas, no tienen nada que ver con el afecto denominado apego a las cosas materiales. Y justamente se origina en los recuerdos y el valor económico que generó la adquisición de los mismos. Justamente, el desprendimiento es el valor que nos ayuda a superar el aprecio y el sentimiento de posesión y exclusividad hacia determinadas cosas, para ofrecerlos gratamente a los demás.  Y aunque este valor se presta a confusión con el solo hecho de deshacernos de todo aquello que no utilizamos y no lo pensamos volver a manipular. Pero esa actitud, lo único que hace es manifestar hacia la persona que lo recibe, poco respecto por parte nuestra. También debemos tener en cuenta que este valor se centra en otros recursos más allá de los materiales por lo que el desprendimiento es una entrega totalmente generosa de lo que posemos y que por ende no tiene medida para su cumplimiento.

EL OPTIMISMO se caracteriza por poseer ciertas cualidades tales como el entusiasmo, el dinamismo, el emprendimiento ante determinadas circunstancias y por sobre todas las cosas, siempre vive de los hechos, es decir con los pies bien en el suelo. Nos permite confiar en nuestras capacidades y posibilidades, enfrentando con perseverancia y estado anímico muy positivo ante cualquier dificultad que se nos presente en el camino. Nos ayuda, a descubrir lo bueno de las personas que nos rodean y a aceptar todo tipo de favores que nos ofrezcan de corazón.  El optimismo, nos permite encontrar soluciones, ventajas y posibilidades ante los inconvenientes surgidos. La diferencia de su valor opuesto, el pesimismo, es que la primera nos insiste en apreciar todas las cosas, lograr que nuestras actitudes cambien.   Debo aclarar a pesar de todo que no siempre la consecuencia lógica del optimismo es el éxito. Esto nos da ha entender que el optimismo es una actitud de recomenzar permanentemente sobre nuestras acciones, decisiones, hechos y vivencias; para ver en que fallamos y comprenderlos para en un futuro inmediato, superarnos y lograr los objetivos tan deseados.  Los optimistas no nos creemos los conocedores de los recursos necesarios para triunfar ante cualquier circunstancia, pero si los que sabemos que puertas tocar por ayuda como una alternativa para mejorar, o en el mejor de los casos alcanzar sus objetivos propuestos. Esto no desacredita nuestro esfuerzo personal, sino que nos hace más sinceros en nuestras iniciativas.  El ser optimista nos refuerza y alimenta nuestra perseverancia.  El ser optimista nos hace una persona que se detiene a pensar en todas las posibilidades, y toma la que considera pertinente para esa ocasión. Esto evita que nos engañemos ante una falsa realidad que nos asegura una vida más fácil y placentera.  Debemos por lo tanto en todas las instancias de nuestra vida ser optimistas.

LA LEALTAD implica un corresponder, una obligación que se tiene al haber obtenido algo provechoso. Resulta un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos. Por eso, el concepto de lealtad se entronca con temas como la Patria, el trabajo, la familia o la amistad. La lealtad implica defender a quien nos ha ayudado o apoyado, y nos da a cambio el poder llevar la amistad y cualquier otra relación a una etapa más profunda, con madurez. Cualquiera puede tener un amigo superficial o trabajar en un sitio simplemente porque nos pagan. Sin embargo, la lealtad implica un compromiso mayor: supone estar con un amigo en las buenas y en las malas, es el trabajar no sólo porque nos pagan, sino porque tenemos un compromiso con la empresa en donde trabajamos, y con la sociedad misma por lo que la LEALTAD es una LLAVE que nos permite tener un autentico éxito en nuestras relaciones. La Lealtad se relaciona estrechamente con otro Valores como la Amistad, el Respeto, la responsabilidad y la honestidad entre otras.

LA EMPATÍA.  Nosotros exigimos que los demás nos traten con respeto y comprensión, sin embargo, nunca nos detuvimos a pensar si nosotros procuramos actuar bajo esos parámetros de conducta. Quizás envueltos en nuestras obligaciones, apurados y acelerados por el trabajo o la escuela, el instituto, nos volvemos egoístas, olvidando que los demás pueden decirnos o comunicarnos cosas importantes para nuestra vida y crecimiento personal. El valor de la empatía nos ayuda a recuperar el interés por las personas que nos rodean y a consolidar la relación que tenemos con cada una de ellas.  Es cierto que la empatía supone esfuerzo, aquel que realizamos para reconocer y comprender los sentimientos y actitudes de las personas, así como las circunstancias que los afectan en un momento determinado. Sin embargo, la empatía no es el producto del buen humor con que despertamos, ni del afecto que nos une a las personas. Si esta combinación fuera común, siempre estaríamos disponibles para escuchar a los demás y dejaríamos momentáneamente nuestras ocupaciones, pensamientos y preocupaciones para atender a quienes nos rodean.  Escuchamos a menudo que la empatía es la tendencia o actitud que tenemos para ponernos en el lugar de los demás e identificarnos plenamente con sus sentimientos. Sin embargo, esto tiene el riesgo de dejar a la empatía en un nivel meramente emocional: “si siento lo mismo que el otro, entonces hay verdadera empatía”. Existen obstáculos que debemos superar como el cansancio, el mal humor, el dolor de cabeza y las preocupaciones propias del trabajo y el estudio.  En estas situaciones claramente nuestro estado de animo determina nuestras relaciones, obstinados permanecemos en nuestro mundo, damos a todo lo que ocupa nuestra mente la máxima importancia, comportándonos indiferentes y poco amables; queremos ser entendidos, sin intentar comprender a los demás. Por tanto, la empatía necesita de nuestra generosidad y genuina comprensión: para olvidarnos de nosotros mismos y hacer el esfuerzo por considerar los asuntos y sentimientos que los demás quieren participarnos.

La empatía como valor -y al igual que todos los valores- no hace diferencias entre personas, es una actitud propia de la personalidad, siempre abierta y dispuesta a las necesidades de los demás.  Este valor nos proporciona posibilidades infinitas hacia nuestros semejantes con quienes podemos compartir y confiar problemas, alegrías, triunfos y fracasos, ser escuchados y comprendidos. De esta forma, tenemos la inmejorable oportunidad de procurar el bienestar, desarrollo y perfeccionamiento de las personas, lo cual manifiesta el profundo respeto que les debemos.

El valor de la empatía desarrolla en nosotros la capacidad de motivar y encauzar positivamente a las personas; enseñar a tener ese interés por los demás y vivirlo habitualmente, es la mejor forma de transmitir empatía e identificarnos plenamente con los demás, cambiando radicalmente el entorno social en el que vivimos.interrupción”) Si alguien se acerca a ti, es porque necesita con quien hablar… No los defraudes.

No debemos olvidar que el ritmo de vida actual, nos proporciona pocas oportunidades de servir y comprender a los demás, de conocerlos y de tratarlos como es debido por lo que justamente la EMPATÍA se convierte en la herramienta para acercarnos y tornar nuestras relaciones más humanas, factor fundamental que nos enriquece y nos identifica mejor como seres humanos.

Me olvidaba deciros que…. La empatía es la capacidad de ponernos en los zapatos de la otra persona, de escucharla y comprenderla de manera sincera. Una virtud que crece con la práctica y que resulta indispensable para una buena comunicación.

1. Olvídate de tu  propia experiencia

2. Silencia a tu juez interior

3. No te sientas obligado a aconsejar

4. Intenta sentir las emociones del otro

5. Aprende a ir más allá de las palabras

6 Haz saber que lo estás entendiendo

7. Implicarse no es empatizar

8 No temas expresar tus dudas.

9. Disfruta de sus beneficios

Yo agradezco a la gente que me quiere como soy con mis defectos y virtudes… FRASE TRILLADA NO”’????  ……….Pero es real,  porque esas personas que te aman por lo que eres y no por lo que aparentes y demás hierbas…son grandiosas y aunque parezca que nó, son tus mejores maestros de todo lo que hasta aqui te comparto.

Ahora solo me resta decirte APLICATE y COMPARTELO

Y una vez más te digo que

armatucoso-estoy-feliz-1903661

Cris

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2 comentarios en “LAS COSAS NO SIEMPRE SON COMO UNO DESEA: ¿QUE HACER? (PARTE II)

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